Introducción

Habrás observado que muchos textos, en especial los dirigidos al público infantil y juvenil, suelen ir acompañados de ilustraciones. “¡Qué pocos dibujos!”, suelen lamentarse alumnos de cursos superiores al comprobar que las páginas ilustradas comienzan a escasear en sus lecturas obligatorias. Cuentos como El principito, de Antoine de Saint-Exupéry, o Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll, resultan inconcebibles sin las acuarelas y grabados que los han acompañado desde sus primeras ediciones.
No obstante, la práctica de realizar pinturas a partir de textos no se circunscribe a la literatura infantil y juvenil. Ni siquiera a la literatura. Grandes obras como el propio Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes, o la Divina Comedia, de Dante
Alighieri, han sido ilustradas por artistas del renombre de Gustave Doré o Miquel Barceló. Por otra parte, a lo largo de los siglos, los pintores han representado en sus lienzos motivos literarios (mitos de la Antigüedad grecorromana y de la tradición judeocristiana, por ejemplo) sin la intención de reproducirlos en las ediciones impresas de los textos originales, sino con la ambición de colgarlos en las paredes de museos y galerías privadas.
Pero, ¿existe la práctica contraria? ¿Hay obras literarias creadas a partir de obras visuales, es decir, hay creadores que han escrito pinturas del mismo modo que ha habido artistas que han pintado textos? En esta Webquest aprenderás que sí y que los textos que surgen a partir de obras de arte visuales reciben el nombre de écfrasis. En este tipo de textos las imágenes se transforman en palabras, el lenguaje visual se transmuta en lenguaje verbal.

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